lunes, 21 de mayo de 2012

Fracalenas

Pues si, ayer, mi niño se levantó enérgico (y bastante tarde gracias a Dios), se acercó a mi cama y mi dijo: !Quiero hacer Madalenas!

Tengo que decir, que en mi casa el repostero es mi Señor Esposo y yo me dedico a adornar y recoger.

Y ahí nos pusimos los dos, mano a mano a hacer CupCakes con la receta del cursillo que hicimos hace unos días.
Sacamos todos los ingredientes, los pesamos mientras precalentaba el horno y ... se me ocurre la brillante idea, en un momento de ahorro energético y ecologismo, de en vez de ablandar la mantequilla pegándole unas vueltas en el micro, meterla al horno unos minutillos.

ERROR!!!

Madre mía la que monté! Con un niño de 6 años, unos minutillos se pueden alargar un poco. Y gracias al humo que salía del horno me dí cuenta de que eso no había sido buena idea.

NIÑO SAL DE LA COCINA!!
COMO "H" COJO YO ESE MINIPLATO DESBORDANDO MANTEQUILLA LÍQUIDA PARA QUE DEJE DE QUEMARSE EN LA CHAPA DEL HORNO!!!

Lo consigo, pero.... si el paquete de mantequilla tenía 200gr y necesitaba 140gr para las madalenas.... Horror, hay que recuperar esa mantequilla hirviente como sea.

ERROR!!!

Bueno, ya está todo, todo mezclado, todo en sus moldes, (la textura un poco rara, pero ... es la mantequilla, en el horno seguro que mejora). Mi niño que también hizo el cursillo de CupCakes, me dice: "Hay que meterle una sorpresa dentro!! Puedo meterle nubes?"
Pues si, le metimos nubes dentro.
 Eso no subía ni para atrás. Por si acaso a través del cristal no se apreciaba bien, se me ocurre abrir la puerta, pero no, sigue todo igual.

NO ABRAS EL HORNO!!! - Me grita mi marido y experto en madalenas y bizcochos. - No ves que pierdes toda la temperatura!!!

Bueno, pues voy a recoger todas las cositas.
Recojo boles, recojo batidora, .... y recojo un bonito sobre rojito sin abrir, en el que pone "levadura Royal"
Lo que faltaba!!! Cómo van a subir la puñeteras Madalenas!!!

En fin, muy a mi pesar, saco esas cosas del horno. FRACALENAS les llamamos. Eran como tocinitos de cielo chorreando mantequilla. De sabor buenísimos, dulcísimos porque el trocito de nube le dió un gustito muy rico, pero feos como ellos solos.
Vamos que te comes uno, te haces la prueba del colesterol y rompes la máquina.

En fin, primera vez.


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